Seis Pecados (Tercera Parte)

Continúa el extracto del diario de Vonn Ludwig, heredero de la Casa Lyrandar y miembro aventurero de “Los Recuperadores”, publicado en la Crónica de Korranberg en un reportaje especial de Regalus Glitterdust:

El grito del capitán Batros se abrió paso en el salón: “¡RECUPERADORES, ASAMBLEN!”
En dos movimientos tomamos nuestra formación de batalla, la que Alapar nos había enseñado. Un círculo cerrado, cubriendo cada ángulo, donde cada quien cuidaba al de su izquierda desde el muslo hasta el cuello; en el centro Tanya, arrodillada detrás del Capitán, que daba la cara a los enemigos, mientras preparaba su arco, y cuidados del daño detrás de ella los rescatados.
Había tensión, mientras que Thelase sacó la espada de repuesto de Manulin, que le aconsejó: “Deja que nosotros peleemos, no es tu batalla, y debes cuidarte, tu vida no está en peligro, pero cuidado, tus heridas son profundas”; Thelase no planeaba quedarse de brazos cruzados ante esta situación: “Esta es tanto batalla suya como mía ahora, y si no logro salir les agradezco que me hayan traído hasta aquí, esta es la única forma digna de morir”.
El capitán Al Batros llevaba una tradición de reírse ante la cara del peligro, tradición que no íbamos a romper ese día, así que nos susurró:
-¿Tanya?
-Preparándome, capitán.
-¿Alapar?
-Se va poner desagradable, no hay duda; pero sólo da la orden.
El capitán se paró desafiante, separando los pies y poniendo sus puños en su cintura, cuando le habló el malvado Clérigo de la secta de los seis oscuros:
-El famoso capitán Batros, de un tiempo a esta parte, lo único que oigo en este pedazo de continente perdido olvidado de los dioses, es tu nombre –el capitán lo miraba desafiante- ¿Qué ocurre? ¿No hay comentarios sarcásticos? ¿No hay amenazas desafiantes? No eres tan rudo ahora ¿verdad? El gran Capitán Al Batros finalmente se queda sin palab…
-CIERRA EL HOCICO Y GUARDA ESA LENGUA VIPERINA DETRÁS DE TUS CHUECAS MUELAS MEQUETREFE –interrumpió el capitán, mientras todos los oponentes se quedaban atónitos–. NO TENGO NI TIEMPO QUE PERDER NI ANIMOS DE PRETENDER QUE TENGO PACIENCIA PARA HACERLO CON UN TIPEJO QUE TAN SOLO ES UN ASNO…
-¿QUE?…
-AUN NO HE ACABADO ASI QUE CALLATE, PARECE QUE ESTOS HOMBRES TE SIGUEN, ASI QUE POR ESO Y PORQUE LLEVO HERIDOS ESTOY DISPUESTO A NEGOCIAR CONTIGO, LIBERA A ESTOS PRISIONEROS Y ASEGURA UN SALVOCONDUCTO PARA MI Y MIS HOMBRES FUERA DE ESTAS TIERRAS; SI LO HACES TE PERDONARE LA VIDA; NIEGATE, Y SERAS EL PRIMERO EN CAER AQUÍ HOY.
-Realmente eres tan arrogante como dicen –gruño casi escupiendo sus palabras por la cólera–. No estás en posición de decirme qué hacer.
-TOMARE ESO COMO UN “NO”. ¡Ahora, Tanya!
En ese momento, Tanya que desde la espalda del capitán tensaba su arco a través de un pequeño orificio de su capa debajo de su hombro izquierdo soltó una flecha que con la velocidad del pensamiento atravesó la habitación clavándose en el pecho del malvado clérigo, el cual ante la estupefacción de todos los seguidores de los seis oscuros cayó del segundo piso hasta el suelo quedándose inmóvil sangrando. “Justo en el blanco”, dijo Tanya.
Nuestros enemigos se quedaron inmóviles, sin saber bien que ocurrió. En unos momentos más Alapar, el capitán Batros y Manulin se lanzaron a enfrentar a los enemigos, mientras que Thelase, Malena y yo mismo cuidábamos a Tanya y Amadeus que se encargaban de los arqueros, una táctica de combate que ya muchas veces nos había ayudado antes. Me parece recordar las palabras de Alapar: “si te encuentras rodeado por el enemigo, uno debe actuar primero y romper su formación; para esto creas una distracción con una acción sorpresiva, la cual los despistara y hará que pierdan su iniciativa, después separas el grupo en dos facciones, una que entra rompiendo su formación aprovechando su falta de atención, y otro que cubre la retaguardia y se encarga de los arqueros enemigos, los cuales al ver al grupo partido en dos deberán de improviso repartir sus ataques de forma desordenada y apresurada, dándonos mas posibilidades. Son trucos que aprendí en la guerra…”

Sorprendidos, desmoralizados y sin su líder que dirija sus ataques, los cultistas fueron cayendo, ni siquiera pusieron mucha resistencia, eran más matones, más camorreros que guerreros, algunos incluso huyeron despavoridos; ya pasado el peligro inminente, nos reagrupamos, cuando vi que cerca, el clérigo se comenzaba a retorcer ¡AUN SEGUIA CON VIDA! Alzó su símbolo religioso al capitán intentando lanzar algún sortilegio sin duda, pero con un rápido tronar de mi látigo que alertó a mis compañeros, arranqué su símbolo de su mano. Rápidamente Alapar se acercó, pateó al clérigo para que no se moviense y apuntándolo con su espada dijo: “Aun chilla el perro que está panza arriba, sólo está retorciéndose, pido permiso para acabar con su sufrimiento capitán.”
Atinamos a escuchar el malvado seguidor de los seis oscuro: “Alquimio Batros, acércate y déjame verte para al menos poder maldecirte con mi último aliento…” dijo casi susurrando.
“Que sea rápido, Alapar” dijo nuestro capitán antes de dar media vuelta y examinar a los rescatados.
Al salir vimos que aquellos que habían huido habían sido vencidos y apresados por Arek y Mina Islecarn y su tropa que nos esperaba afueras del templo. Con los cultistas prisioneros y la información que les dimos, no tardarían en erradicar el culto de los seis oscuros de Xen´drik; pero ésa ya es otra historia, nosotros a lo nuestro. Con Malena a salvo, sólo debíamos regresar a Sharn; Arek y Mina nos despidieron, lamentando sólo el no poder según ellos, agradecernos apropiadamente, pero nosotros no hicimos esto por agradecimientos, lo hicimos porque en el momento era lo que debíamos hacer. Y asi zarpamos, hacia la ciudad de las Torres y hacia mas aventuras…
Y así concluyeron nuestras peripecias en Xen´drik. Fue un viaje con giros, alzas y bajas, como todo viaje, pero uno que no olvidaremos. Ahora lector, creo que es justo que lo diga, las cosas quizá no fueron exactamente así , quizá no ocurrieron con esa exactitud, pero así es como lo recuerdo y, en todo caso, así es como quiero recordarlo, pero es obvio que deben entender que para el campo literario, libertades históricas y artísticas siempre son tomadas; si quieren saber como ocurrió en verdad, pues sólo lean entre líneas.
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