Seis Pecados (Primera Parte)

Extracto del diario de Vonn Ludwig, heredero de la Casa Lyrandar y miembro aventurero de “Los Recuperadores”, publicado en la Crónica de Korranberg en un reportaje especial de Regalus Glitterdust:

Ante los eventos que han puesto a Breland y Thrane al borde de una crisis diplomática no vista desde la Última Guerra, y estando a punto de recibir a uno de los emisarios más destacados de la hermana nación de Thrane, he juzgado prudente publicar la misiva hecha llegar a mi despacho en nombre del mencionado, a fin de ensalzar los aspectos más nobles del grupo acusado de terribles crímenes contra la Fe de la Flama de Plata.
Muy estimado señor Regalus Glitterdust :

Ante todo, mis más afectuosos saludos. Aunque siempre es agradable comunicarse con un caballero de su clase, me veo obligado a decir que el motivo de la presente no lo es. Desde hace unos días, mis asociados y yo hemos estado sufriendo una serie de desavenencias derivadas de cargos y acusaciones que se nos han imputado, al habérsenos llamado “enemigos de la fe” por los miembros de la Iglesia de La Flama de Plata, título que usted puede recordar se nos atribuyó en una de las columnas de “La Crónica de Korranberg”. En ningún momento lo hacemos responsable por lo ocurrido, entendemos perfectamente bien que actuaron según los hechos y las declaraciones publicas; sin embargo debo mencionar que dicho juicio se nos fue dado únicamente por graves mal entendidos y confusiones que llevaron a miembros de la Flama de Plata a tomar nuestros actos a una mala interpretación, terminando en estas lamentables consecuencias.

Ante la siguiente situación he decidido tomar acciones para rescatar nuestro nombre y honor, por lo cual le anexo un breve relato sobre los hechos ocurridos en nuestro viaje a Xen’drik, derivados de nuestros trabajos para “Adquisiciones Rapelje”, esperando que pueda considerarlos de interés para su publicación y permitiendo así que su público lector tenga conocimiento de otras facetas de mis asociados.

Sin más preámbulos…

Había sido un viaje más turbulento de lo esperado, encontrándonos problemas con feligreses bien intencionados aunque impetuosos, aun no sabíamos en que acabaría eso cuando habiendo regresado a nuestro campamento a las orillas de una recóndita playa de Stormreach, nos dimos cuenta de un siniestro acontecimiento que movería nuestros destinos aún más: el dedicado capitán que habíamos contratado para nuestra movilización en el viaje y Malena, su contramaestre, habían desaparecido. Nuestro desconcierto y prisa por salir de esas tierras eran grandes, pero no fue sino por palabras de nuestro líder, el Capitán Batros, que entendimos cuál era nuestro deber: “Malena y su capitán son buenas personas, compañeros que han compartido nuestros objetivos y mejores amigos aun, jamás dejare a nadie detrás, quien desee irse es libre, pero no saldré de este lugar sin ellos” dijo. Cualquiera de nosotros habría preferido la muerte antes de faltar a nuestra unión , así que proseguimos a nuestras investigaciones en los poblados cercanos; fue cuando descubrimos un cuento folklórico que llamó nuestra atención. Al parecer, cada año en el sexto día del sexto mes, desaparecían seis personas en la ciudad, cosa que nos llevó por guía a Sejra Whitebinder, la clérigo del Anfitrión Soberano de más rango en Stormreach. Ella nos informó tanto de la veracidad de esos hechos como de sus investigaciones y sospechas hacia el culto a los Seis Oscuros, pero ¿nos atreveríamos a ponernos en enfrentamientos y acusaciones contra miembros de una religión local? “No haremos acusaciones, pero ciertamente es momento de hacerle unas preguntas al clérigo local de los Seis Oscuros”, dijo nuestro capitán.

Una vez en el templo de los Seis Oscuros, decidimos esperar un momento oportuno y discreto para acercarnos al clérigo, acción acertada ya que éste, al escuchar preguntas sobre este hecho y ver que estábamos solos, reveló su verdadero rostro: el de un vampiro. El no-muerto intentó atacarnos y despojarnos de nuestra libertad y vida pero fue rápidamente sometido por nuestro grupo y al más ligero estímulo, regodeándose en su maldad (como para hacernos sufrir al conocer la oscura verdad) nos dijo todo lo que sabía: seis eran raptados cada mes y llevados al fuerte de Malfenor, en una isla cercana , donde eran sacrificados. Ante tal horror, nuestra sorpresa fue rota con las palabras de un seguidor de Moradin, nuestro compañero clérigo Manulin: “no es el hombre el que habla, es el monstruo en su cuerpo, este no-muerto es sólo el atisbo de alguien que una vez vivió, pero él no pidió convertirse en esto, lo menos que podemos hacer es liberarlo de su sufrimiento, concederle un fin rápido”. Oh, Manulin, cuántas veces tu fe fue nuestro pilar en nuestros momentos de necesidad, cuántas veces fuiste una luz en nuestros días oscuros, y cuán perdidos nos sentimos cuando decidiste seguir tu propio camino, pero ésa es otra historia. Después de darle par al pobre ente que nos dio nuestra última pista, informamos a Sejra de todo, y sin más descanso, nos encaminamos a la isla de Malfenor.

Acompañados por los hermanos Arek y Mina Islecarn, valientes elfos luchadores por la fe del Anfitrión Soberano en Stormreach y 20 valientes elfos, llegamos; sortear el mar bravo hacia la isla y viajar furtivamente hasta el mismísimo fuerte de Malfenor no fue mayor desafio. Para el capitán Batros fue fácil detectar y abrir los cerrojos del fuerte. Decidimos entrar sólo nosotros dejando refuerzos atrás para arriesgar menos vidas. El lugar parecía una edificación sencilla, hasta que nuestra compañera, la elfa montaraz Tanya Denari, descubrió una puerta secreta y un pasadizo oscuro y tenebroso se abrió ante nosotros. Entramos, descubriendo las instalaciones de una especie de monasterio dedicado a la adoración de los Seis Oscuros.

Atravesamos recibidores, escribanías y dormitorios rápidamente hasta que pudimos descubrir un panel secreto. Éste nos encaminaría hacia un pasadizo secreto que parecía rodear y atravesar la instalación completa, pero que terminó en un desnudo cuarto con un agujero en el centro, rodeado de crudas representaciones entre las que destacaban las cadenas.

Quise entrar rápidamente creyendo encontrar a los rehenes cuando Tanya me interrumpió: “¡NO … te pongas delante de mí!”, ojos que podían detectar una mosca a cincuenta pies buscaban enemigos y dedos que acertaron flechas en gotas de roció que caían tensaban un arco, incluso tengo entendido que el nombre de mi compañera deriva de una palabra élfica para “ojo de halcón” o algo así, pero no lo recuerdo con exactitud; cuando Tanya no identificó enemigos, entramos. Llegamos ante un amplio salón con un extraño altar en el centro, aun no sabíamos que pensar cuando de la oscuridad aberraciones aparecieron como de la nada: el momento de defendernos había llegado. La lucha fue difícil y cruda, las aberraciones nos tenían rodeados y nos superaban en número, no fue sino gracias a nuestro defensor, el veterano de guerra Alapar Macalat Nakedsoul, que logramos obtener una formación de ataque y puesto seguros; Alapar, siempre en el frente de la batalla, a menudo he prestado atención a su estilo de combate, intentado analizar sus movimientos, antes de darme cuenta que no son movimientos, es un solo gran movimiento continuo, como una mortal y precisa danza marcial, los reveses de su escudo derribaban a los enemigos, sus ataques destazaban los ataques de los contrincantes, ciertamente, jamás querría pelear contra él; la victoria estaba cercana cuando de pronto, destrozando el altar del centro del cuarto surgió ante nosotros una horrible visión: un dragón negro se alzaba ante nosotros mientras que la escalera que fue nuestra via de llegada se volvió una resbaladilla y comenzó a verter un viscoso y humeante ácido a la habitación, ocupando poco a poco secciones del piso acortándonos terreno.

¿Sería posible? ¿Por azares del destino habríamos llegado directamente al centro más profundo de esa mazmorra?
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One Comment Add yours

  1. Pablo says:

    Muy buena, muy buena, que siga escribiendo…

    Este bardo se pasa (no confundir por favor).

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