El Primero (Primera Parte)

Los Recuperadores inician un nuevo día en casa de Giff para que éste les asigne su nueva misión y compañero. Coincidentemente, Andoduro, un veterano de la guerra ve su primera misión para Adquisiciones Rapelje algo perturbadora: conseguir el corazón del primer warforged funcional, conocido como “Adamantine”. Giff reconoce que no tiene conocimiento de la locación exacta de Adamantine, pero sí sabe de algunos campamentos warforged a las afueras de Hatheril, y sospecha que uno de ellos tiene el preciado objeto.

Como siempre, los aventureros utilizan el Expreso de las Cinco Naciones para acercarse a su destino. En Hatheril deciden hospedarse en una hostería “warforged-friendly” llamada “El Yunque y el Martillo”. Mientras ellos buscan pistas entre los comensales del local, un warforged hace su aparición y tras intercambiar unas cuantas palabras con el hostadero, regresa a la calle. Intrigados, Arsenio y Andoduro le hacen unas preguntas, y tras sobornarlo generosamente, obtienen una especie de contraseña que ha de darse al niño que cuida las cuadras unas calles abajo. Momentos después, el grupo se hace con una caja de metal cuyo contenido lleva grabado en una placa del mismo material un texto en cuadrilla, una suerte de apología a los warforged.

Fuimos creados por el Hombre.
Hicimos lo que ellos querían.
Luchamos en su guerra.
Matamos a sus enemigos.
Nos parecemos a ellos.
Fuimos hechos a su semejanza.
Somos como ellos.
Sentimos como ellos.
Pero somos mejores.
Somos muchos.
Tenemos un Plan.
Y ahora también tenemos un Líder.


Al día siguiente, nuestros aventureros deciden buscar por sí solos el campamento warforged. Teniendo en cuenta la situación geográfica, deducen que el lugar más indicado para ello es a las afueras de los bosques circundantes, unas cuantas millas más allá del camino que la Casa Orien usa para las caravanas que pasan por la zona. La decisión, no obstante, parece no haber sido del todo acertada, ya que tan sólo unas horas tras alejarse del camino, son atacados por una banda de goblins furiosos que se las arreglaron para matar no sólo a su cochero, sino también a sus caballos.

No todo fue pérdida, sin embargo: aunque les costó trabajo, pudieron arreglárselas con el chamán goblin y sus secuaces, y la zona parece indicar cierta medida de tránsito de seres muy pesados. Quizás el campamento warforged no esté tan lejos.

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